5 / jun / 2012 - Raúl Masa (@raulmasa).
Una especie de reválida ante el pasado. Esa podría ser la definición de lo que supone el debut de España en la Euro’12 frente al combinado italiano. Demostrar que todo lo bueno que ha pasado en los últimos cuatro años no ha sido fruto del azar o la casualidad.
Así, el primer partido será frente a Italia. Atrás queda aquella tanda de penaltis, el gol de Fábregas, las paradas de Casillas, y la letanía de un pesimismo desgarrado que nunca volveremos a tener.
Han pasado cuatro años y las cosas cambian. Por suerte, al menos para nosotros, los guerreros del Sur de Europa, estos pares de años han hecho que seamos todavía mejores. Me imagino la cara de los italianos haciéndose dos preguntas: ¿por qué? y ¿cómo?
La primera es puro azar. El bombo caprichoso quiso juntar a las dos selecciones en el mismo grupo. La segunda ya tiene unos componentes muy difíciles de controlar. Suerte, trabajo bien hecho, continuidad en una idea… Lo que está claro es que Italia hace cuatro años era un rival de entidad que nos llevó a unos penaltis muy sudados. Por lo que respecta a esta selección. Pues bien, no soy ningún experto, ni un estudiante de periodismo aprendiz de Maldini que juega a decir en Twitter que hay un polaco de la selección sub-21 que “tiene muy buena pinta”. Aficionado al fútbol, sigo la actualidad y veo un buen número de partidos al año. Champions League, algunas ligas a través de Internet en las absurdas y resacosas tardes de sábado… Y de todo eso, ni un italiano que merezca la pena.
No vayamos a desmerecer no creernos doblemente absurdos. Prepotentes y ganadores antes del pitido inicial. Pero de verdad que Antonio Cassano y Mario Balotelli van a ser titulares. En serio que Andrea Pirlo, De Rossi y compañía son un rival duro. Lo serán, yo no lo dudo, pero no para España.
Insisto en la idea, ir de sobrados solo consigue un billete de vuelta para España en la primera ronda, pero enjundiar más al rival, tampoco aporta nada. La selección entrenada por Prandelli tiene lo que tiene: un nombre y una historia. A veces con eso es suficiente para ganar, pero no creo que esta vez valga.
En definitiva, faltan poco más de cinco días, e Italia será el partido perfecto para ponernos a punto. Somos así, como no hemos tenido preparación, elegimos a los azzurros para coger tono.
Así, el primer partido será frente a Italia. Atrás queda aquella tanda de penaltis, el gol de Fábregas, las paradas de Casillas, y la letanía de un pesimismo desgarrado que nunca volveremos a tener.
Han pasado cuatro años y las cosas cambian. Por suerte, al menos para nosotros, los guerreros del Sur de Europa, estos pares de años han hecho que seamos todavía mejores. Me imagino la cara de los italianos haciéndose dos preguntas: ¿por qué? y ¿cómo?
La primera es puro azar. El bombo caprichoso quiso juntar a las dos selecciones en el mismo grupo. La segunda ya tiene unos componentes muy difíciles de controlar. Suerte, trabajo bien hecho, continuidad en una idea… Lo que está claro es que Italia hace cuatro años era un rival de entidad que nos llevó a unos penaltis muy sudados. Por lo que respecta a esta selección. Pues bien, no soy ningún experto, ni un estudiante de periodismo aprendiz de Maldini que juega a decir en Twitter que hay un polaco de la selección sub-21 que “tiene muy buena pinta”. Aficionado al fútbol, sigo la actualidad y veo un buen número de partidos al año. Champions League, algunas ligas a través de Internet en las absurdas y resacosas tardes de sábado… Y de todo eso, ni un italiano que merezca la pena.
Insisto en la idea, ir de sobrados solo consigue un billete de vuelta para España en la primera ronda, pero enjundiar más al rival, tampoco aporta nada. La selección entrenada por Prandelli tiene lo que tiene: un nombre y una historia. A veces con eso es suficiente para ganar, pero no creo que esta vez valga.
En definitiva, faltan poco más de cinco días, e Italia será el partido perfecto para ponernos a punto. Somos así, como no hemos tenido preparación, elegimos a los azzurros para coger tono.